“Ningún cambio social puede suceder mientras no cambie primero la conciencia de los individuos.”

– Mihaly Csikszentmihalyi

A poco tiempo de las elecciones presidenciales, estamos constantemente bombardeados de información, ya sea por los medios de comunicación o por conocidos, amigos o familiares. Todos tienen una opinión y postura que defienden.

La cuestión es que muy pocas veces profundizamos más allá de estas charlas superficiales e indagamos sobre las propuestas de los candidatos. Es trabajo de cada uno formar una opinión propia e investigar más allá de lo que vemos o escuchamos.

Para votar de una manera más consciente es importante reconocer las múltiples perspectivas de los tan diversos grupos socioculturales que existen en nuestro país: la de los campesinos, de los obreros, los empresarios, los del norte, del sur, los indígenas, los emprendedores, etc.

Por ejemplo, analizando el discurso político de los tres candidatos para la presidencia de México, todos hablan de legalidad y erradicación de la corrupción, la certificación de la evolución patrimonial, eliminación del fuero constitucional, y el fortalecimiento de la trasparencia.

En cuanto al tema de la inseguridad, se contraponen ya que la propuesta de López Obrador plantea tener un mando único en las corporaciones policiacas, mientras que  Meade hace hincapié en fortalecer las locales. No obstante, los tres proponen una estrategia integral contra la inseguridad, profesionalizar y dignificar la labor de los cuerpos de seguridad y procuración de justicia, combatir al crimen organizado por medio del desmantelamiento de sus estructuras financieras, reducir los delitos de mayor impacto, y complementar todo esto con estrategias de prevención.

En cuanto a educación, los tres coinciden en impulsar a los maestros, el arte y la cultura, fortalecer la educación secundaria y de bachillerato y erradicar la violencia en las escuelas. Entre los tres se complementan al hablar de escuelas de tiempo completo con comedores y albergues, becas de transporte y otros apoyos y fortalecer la participación de los padres de familia. Los puntos que se contraponen están principalmente en continuar o no con la Reforma Educativa.

Con lo anterior podemos darnos cuenta que ninguno está viendo a todo México y que podría existir una vía más completa si en lugar de combatir y defender posturas auto centradas, se conversa y complementan las visiones.

Una vez que podamos reconocer y escuchar las perspectivas de diferentes grupos podremos contrastar qué es lo que más conviene en diferentes niveles, es decir, qué es lo que más me conviene a mí, a mi grupo, a todo México y eventualmente al mundo. De esta forma podremos darnos cuenta de que votar solo por “lo que a mi me conviene o a “nuestra empresa” es una visión estrecha y auto centrada. Entender que finalmente sólo si a todo México le va bien, podremos desarrollarnos como país. Sólo si a todo México le conviene tal o cual candidato podremos acabar con problemas como la delincuencia, inseguridad y corrupción.

Apreciar todas las verdades y posturas que se nos presentan y de ahí construir la propia puede ser lo más beneficioso para nuestro desarrollo como individuos y eventualmente como sociedad, porque podría dejarnos algo bueno este ejercicio, un renacimiento de nuestro compromiso cívico.

Tomar una postura y defenderla constantemente ante todo y todos puede ser agotador y doloroso, así que para estas elecciones podemos intentar escuchar y entender las propuestas de los candidatos de manera más objetiva, sin identificarnos con los colores, el partido político, o quien nos “suene” mejor.

Desde el otro lado, es decir desde el lado de los políticos, resulta igual de importante trabajar en el desarrollo de ésta consciencia integral del desarrollo del país. Una propuesta política integral buscaría abarcar todas las posturas, visiones y realidades sin descartar ninguna, sin “correcto” ni “incorrecto”, balanceando las visiones individuales y balanceando el justo medio donde el gobierno debe de asistir y dónde es responsabilidad de los individuos el trabajar y superarse. Para ello es necesario políticos que gobiernen desde los niveles más altos de consciencia y desarrollo, porque solo personas que han trabajado en su desarrollo personal pueden reconocer diferentes posturas y así ser más justos para más personas.

Pero tener políticos más integrales, compasivos o desarrollados va de la mano con el desarrollo de la sociedad. De esta forma, el compromiso cívico que tengamos como individuos eventualmente generará una palanca para que los políticos se refinen, se refresquen y puedan ver una tercer vía para la forma de hacer política. El futuro de México está en nuestras manos y en nuestras mentes, si podemos ser más abiertos a otras realidades y ver más allá de mis intereses inmediatos.

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