Alta rotación, empleados desconectados, procesos estancados y burocráticos, productos y servicios sin inspiración, y pésimo rendimiento financiero, son algunos de los problemas que puede sufrir una organización sin una cultura constructiva y floreciente.

Un componente importantísimo de una cultura organizacional floreciente – y un mejor rendimiento de la empresa – es crear las condiciones para que los empleados florezcan: sean más productivos, se desarrollen personal y profesionalmente.

Probablemente has escuchado la famosa frase de Peter Drucker: “La cultura se come la estrategia en el desayuno, la excelencia operacional en la comida y todo lo demás en la cena”.

Entender claramente la diferencia entre cultura y clima organizacional es esencial para alinear y crear las condiciones donde tanto la organización y los empleados puedan florecer.

El clima es algo mucho más superficial que la cultura. El clima es de más corto plazo y puede mejorar con prácticas como gimnasio, clases de yoga, horarios flexibles, etc., pero no tiene el poder para cambiar el comportamiento ni el desarrollo personal de los empleados.

La cultura, en cambio, es algo que se aprende en el tiempo y da forma poderosamente al comportamiento de los empleados; hace que cada persona en la organización entienda cómo su trabajo contribuye a vivir el propósito y misión de la organización.

Transformar una cultura es parte de un proceso que no es rápido y que arranca con “Mirarnos al espejo”: clarificar y alinear nuestros valores, para después proveer las herramientas necesarias para el desarrollo tanto personal, como profesional.

Herramientas, programas de aprendizaje y cultura

Es básico dotar a los empleados de las herramientas necesarias para conocer la cultura de la empresa, ya que esa cultura dará los lineamientos sobre cómo es el comportamiento que se espera de ellos dentro de la organización, ¿cuál es nuestro estilo?, ¿qué se espera de mi?, etc.

Como parte de esas herramientas pueden existir plataformas de aprendizaje, y cursos de inducción para los empleados nuevos. De esa forma desde el primer día, o incluso antes, un nuevo empleado puede conocer cómo la organización espera que se comporte.