Cuando conocí en el concepto de Capitalismo Consciente y sus principios, en seguida asocié el tema a un artículo que había tenido que redactar hace algún tiempo para una revista de negocios.

El artículo era acerca de de Oscar Farinetti, creador de Eataly, la cadena de comida italiana que ha logrado su éxito a base de ingredientes poderosos, y la creación de una marca que va más allá del consumo de comida italiana.

En este sentido, Eataly hace hincapié en la educación acerca de los alimentos. Su marca se suma a un movimiento denominado “SlowFood”, creado por Carlo Petrini. La misión de esta filosofía de vida es la de la protección de la biodiversidad alimentaria, fortaleciendo los vínculos entre los productores y los consumidores, y dando a conocer algunos de los temas más urgentes que afectan al sistema alimentario de hoy en día.

Este movimiento afirma que, mediante la comprensión de la procedencia de los alimentos,  la forma en que se produjeron, y por quién, podemos aprender a combinar el placer y la responsabilidad en las decisiones diarias, y apreciar la importancia cultural y social de los alimentos que ingerimos.

Eataly cuenta con un “propósito superior” claro; principio básico del Capitalismo Consciente que sostiene que, a pesar de que las ganancias financieras son importantes, las empresas pueden tener un enfoque más allá de hacer dinero. La razón por la que una compañía existe debe ir más lejos, logrando así inspirar, involucrar y energizar a sus grupos de interés.

Oscar Farinetti predica que hay que cuestionarnos la comida y su procedencia constantemente. Tenemos que asegurarnos ser consumidores educados que entendemos lo que compramos, porque puede que no pensemos dos veces al comprar un jean de $100 dólares, pero sí al pagar $6 dólares por un paquete de pasta. No podemos quedarnos en la superficialidad del cuerpo, deberíamos ser más conscientes de que lo más importante es lo que va dentro nuestro, y además de los pensamientos, hay que cuidar la alimentación.