¿Qué es lo más significativo que puedes hacer con tu vida? Esta simple pero poderosa pregunta fue la base del taller que participé en enero: Año Integral.  Después de cuatro días intensos en Tepoztlán, algo que me quedó muy claro es que para poder lograr tener esas cosas que tanto queremos, hay que planificar y trabajar bastante. Bien lo menciona Fred Kofman en su libro: La Empresa Consciente, “para lograr tener, es necesario hacer, y para hacer, antes hay que ser”.

El objetivo del taller fue el de planear de forma integral nuestro 2018. Es decir que trabajamos tanto el plano personal, como el plano profesional. 

Empezamos por definir el propósito superior de cada uno, aquello que nos trasciende y va más allá de nosotros mismos. Algunas preguntas que nos hicimos para definirlo fueron: ¿para qué estoy en este mundo?, ¿qué necesito para morir completo?, ¿cuál es tu regalo al mundo?, etc.  

Otra de las prácticas que aprendimos fue a priorizar.  Una vez que teníamos claro para qué estamos aquí, y lo que queremos lograr, es importante identificar las diferentes áreas de vida, y priorizar aquellas que nos acerquen a nuestro propósito superior. Para esto, es importante tener claro aquello que si lo resolvemos, hace que lo demás se vuelva menos importante o innecesario. Preguntarnos: ¿haciendo qué nos acercará más a nuestro propósito?, y ¿qué tendríamos que hacer para lograrlo?, y la respuesta será nuestro objetivo a cumplir.

Ya que sabemos qué es lo más importante que debemos lograr, ahora es momento de planear cómo hacerlo. En Año Integral 2018 aprendimos un modelo de gestión del tiempo llamado 3-1-3-1, el cual se basa en constantemente parar para re-alineranos a nuestro propósito. Tal como su nombre lo indica, el modelo recomienda parar 3 días al año para realinear nuestro propósito, 1 día al mes para planear el mes alineado con nuestro propósito, 3 horas a la semana para planear y revisar nuestras metas, y 1 hora al día para tener claro las acciones de ese día. En estas pausas, hay que agendar, delegar y tomar acción de las tareas que debemos realizar para lograr que nuestro año sea lo más significativo posible. Es algo sencillo pero como toda práctica lo importante es la repetición.

Al final, lo más importante es poder ejecutar, es decir, poder llevar a la acción ese bonito plan que ya realizamos. Es fácil empezar a fallar a las pocas semanas, sentirnos frustrados, y abandonarlo. Lo importante para no rendirnos, es tener la sensación de que estamos logrando algo, y el camino para esto, es la práctica diaria.

La práctica diaria son pequeñas acciones que ayudan a mantener la atención en la meta original. Son pequeños cambios que se hacen en la vida diaria, y que con el tiempo llevarán a grandes mejoras. Se recomienda tener una práctica diaria para las dimensiones básicas como el cuerpo, mente y espíritu. Cosas tan simples como tender la cama al levantarse ayuda a tener un mejor inicio de día. Estas pequeñas acciones que son fáciles de hacer, generan una sensación de logro, y si se puede lograr eso, se puede lograr mucho más.

Así, teniendo muy claro nuestro propósito y la meta que buscamos alcanzar, y alimentando el día a día con pequeños logros, será más fácil avanzar hacia la meta y ver en todos lados oportunidades para lograr lo más significativo que podamos con nuestra vida.

Este tipo de planeación dentro de las empresas se conoce como Future Search. Cada vez hay más organizaciones que se animan a realizar su planeación estratégica de manera integral. 

Referencias:
Kofman, F. (2011). La Empresa Consciente. Santillana Ediciones, México D.F.

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